Správa železnic (SŽ), propietaria y proveedora de la infraestructura ferroviaria nacional y regional checa, propiedad del Estado, ha puesto en marcha un amplio programa de reformas bajo la dirección de su nuevo director general, Tomáš Tóth. La primera fase, coordinada con el Ministerio de Transporte, se centra en simplificar las estructuras de gestión, centralizar determinadas agendas y abrir el mercado ferroviario a un grupo más amplio de proveedores.
La organización espera un ahorro anual de 335,6 millones de coronas checas (13,4 millones de euros), sin que ello afecte al personal operativo. La reforma incluye la reducción de los niveles jerárquicos, la reducción en un 20 % de los costes de marketing, informática y servicios jurídicos, y la supresión de 121 puestos fuera de las funciones operativas. Los ahorros se destinarán a la preparación de proyectos y al desarrollo de infraestructuras a largo plazo.
El ministro de Transporte, Ivan Bednárik, subrayó la importancia de un gasto público eficiente: «Los ferrocarriles son la columna vertebral del transporte y tienen un gran impacto en la economía y la calidad de vida. Los fondos estatales deben utilizarse de la forma más eficaz posible». Añadió que las infraestructuras deben construirse «con alta calidad, más rápido y a menor coste».
«A largo plazo, contábamos con una estructura de gestión muy sólida. Esperaba una mayor resistencia al cambio, pero rápidamente llegamos a un consenso entre los directivos», afirmó Tomáš Tóth. Describió la reforma como un paso necesario para reducir la burocracia innecesaria y garantizar que los proyectos se preparen y ejecuten de manera más eficiente.
El presidente del consejo de supervisión, Martin Kolovratník, apoyó la dirección de los cambios y afirmó que Správa železnic debe actuar «como un inversor moderno que gestiona los recursos públicos de manera eficiente, manteniendo al mismo tiempo una alta calidad en los proyectos». Según él, la organización se encuentra entre los inversores públicos más importantes de la República Checa y debe reflejar esa responsabilidad en su modelo de gobernanza.
Uno de los pilares fundamentales de la reforma se refiere a la contratación pública. SŽ tiene previsto revisar los criterios de calificación, ampliar el uso de consultas preliminares al mercado y reducir las barreras administrativas que pueden haber limitado el acceso de las empresas más pequeñas o extranjeras. Se revisarán los requisitos técnicos y se reconocerán gradualmente determinadas certificaciones extranjeras para fomentar una participación más amplia.
En el caso de los proyectos de mayor envergadura, los contratos se dividirán con mayor frecuencia en lotes separados —por ejemplo, separando las obras civiles de los componentes tecnológicos— con el fin de aumentar la competencia y reducir la dependencia de un número limitado de proveedores importantes. También se prevé una mayor transparencia en la divulgación de precios y un uso más amplio de los principios de diseño y construcción.
También se racionalizará la gestión operativa. Se integrarán veintiuna unidades operativas regionales en centros de despacho centrales en Praga y Přerov, mientras que las actividades comerciales y de adquisición se consolidarán en una única unidad. La reforma tiene por objeto mejorar la coordinación en toda la organización y apoyar una ejecución más eficiente de los proyectos de inversión ferroviaria.