RM: Durante mucho tiempo, si un proyecto estaba listo, se conseguía la financiación. Hoy en día, cada vez se habla más de establecer prioridades. ¿Supone esto un punto de inflexión para el transporte?
Martin Kolovratník: Sí, se trata de un cambio fundamental. No porque el Estado quiera invertir menos, sino porque ahora contamos con más proyectos preparados que nunca en todo el sector del transporte.
Ya no nos preguntamos si debemos construir, sino qué construir primero, y qué proyectos aportan mayores beneficios al sistema.
RM: ¿Significa esto también un cambio en la forma en que se gestiona el sistema?
Martin Kolovratník: Sí , además de las inversiones, ahora nos estamos centrando más en el ámbito interno. Se trata de cómo preparamos los proyectos, cómo gestionamos las licitaciones y cómo está estructurada la dirección.
Cada euro que ahorramos en procesos puede reinvertirse en infraestructuras. El sector del transporte se ha beneficiado durante mucho tiempo de una financiación estable, lo cual es una ventaja, pero también ha reducido la presión para introducir cambios. Ahora, la eficiencia cobra tanta importancia como la inversión.
RM: ¿Está llegando la red ferroviaria actual a sus límites sin nuevas infraestructuras?
Martin Kolovratník: En algunos tramos ya lo estamos viendo. Las mismas vías tienen que soportar el transporte de larga distancia, el regional y el de mercancías, lo que limita la capacidad y complica las operaciones.
En la práctica, esto significa que resulta más difícil añadir nuevos servicios, la regularidad disminuye y el sistema se vuelve más vulnerable a las interrupciones.
RM: Las líneas de alta velocidad suelen presentarse como una forma de reducir los tiempos de viaje. ¿Es esa su principal ventaja?
Martin Kolovratník: La rapidez es solo una parte de la historia. La principal ventaja es de carácter sistémico.
Al trasladar el transporte de larga distancia a nuevas infraestructuras, liberamos capacidad en las líneas existentes. Esto deja espacio para los servicios regionales y el transporte de mercancías. En tramos clave, esto podría suponer decenas de trenes de mercancías adicionales al día.
Además, mejora la resiliencia. En caso de interrupciones, se dispone de rutas alternativas. Por lo tanto, no se trata solo de la velocidad, sino de hacer que toda la red ferroviaria sea más estable y capaz de gestionar mayores volúmenes.
RM: ¿Significa esto que las decisiones se centrarán cada vez más en el orden de los proyectos?
Martin Kolovratník: Sí , pero eso no es nada raro. Simplemente estamos entrando en una fase que es habitual en otros países.
Los grandes programas de infraestructuras se desarrollan de forma gradual, en función de la disponibilidad y la capacidad financiera. La clave es que cada proyecto tenga sentido por sí mismo y encaje en el sistema global.
En lugar de esperar a que surja un gran proyecto, debemos construir una red funcional paso a paso.
RM: La conferencia también reunió a un gran número de estudiantes. ¿Qué revelaron sus preguntas?
Martin Kolovratník: Piensan de forma muy práctica. Les interesa saber qué van a hacer realmente, qué tecnologías se utilizan y cómo será su futuro.
Eso es una buena señal, porque demuestra un interés real por el sector. Pero también es una señal para nosotros: debemos ser capaces de ofrecer una perspectiva clara.
Tenemos que demostrar que el transporte no es solo un sector tradicional, sino uno que se ve marcado por la digitalización, la automatización y las nuevas soluciones energéticas. Y debemos atraer a los jóvenes desde una etapa más temprana, ya que la competencia por el talento técnico es muy intensa.
RM: Por último, ¿cuándo se podrá viajar de Praga a Ostrava en dos horas?
Martin Kolovratník: No se trata de un único proyecto ni de una única decisión. Depende de una combinación de tramos de línea de alta velocidad que deben desarrollarse paso a paso.
Lo importante es que hemos pasado de la fase de planificación a la de preparación. Se está elaborando la documentación del proyecto, se están llevando a cabo estudios de campo y se está preparando la adquisición de terrenos.
A continuación, las obras se llevarán a cabo por fases, en función de la disponibilidad y las posibilidades financieras. Este enfoque gradual es la única forma realista de hacer realidad estos objetivos.