Tramesa y Transitalia han iniciado las pruebas de los primeros remolques sobre raíles en las autopistas del material rodante de España. La autopista ferroviaria que unirá Valencia y Madrid debería empezar a funcionar en julio.
Sin embargo, recientes inspecciones han revelado varias grietas en el túnel entre Irún y Lezo, gestionado por Adif, lo que ha provocado un cierre temporal de la vía. Esta interrupción ha retrasado la entrega de los diez primeros vagones del fabricante eslovaco Tatravagónka, actualmente estacionados en la frontera de Hendaya.
En Madrid, la terminal de Abroñigal tenía previsto realizar las pruebas a mediados de abril, pero debido al retraso, éstas se han pospuesto. Las carretillas apiladoras necesarias para la fase de pruebas ya han llegado a la terminal intermodal de Abroñigal, lo que permitirá el inicio inminente de estas evaluaciones.
El retraso en la construcción de la terminal de Valencia ha retrasado aún más el calendario del proyecto. Se espera que las modificaciones en el puerto de Valencia finalicen el 20 de junio. Esta prórroga ha provocado nuevos retrasos en las pruebas de la grúa pórtico.
Originalmente, la conexión entre Valencia y Madrid estaba prevista para el primer trimestre de 2024, con pruebas iniciales anticipadas para mediados de 2023. Sin embargo, circunstancias imprevistas han obligado a revisar el calendario.
Una vez operativa, la autopista ferroviaria utilizará 20 vagones dobles, cada uno de los cuales podrá transportar dos semirremolques. Este proyecto, que será el primero de este tipo en ancho ibérico, supone un esfuerzo de colaboración en el que participan numerosos socios, entre ellos Transitalia, GAA, Adif, APV, Puertos del Estado, Medway, Renfe, Tilo, Grualia, Air Rail, Kalmar, Alsa y Tatravagonka.