La iniciativa tiene por objeto reducir la duración de los trayectos en numerosas rutas transfronterizas, con el apoyo de las inversiones previstas en infraestructuras y los ajustes normativos que afectan a los operadores ferroviarios, los administradores de infraestructuras y los Estados miembros.
Un plan basado en la RTE-T
El plan, basado en el Reglamento RTE-T actualizado en 2024, propone una red que conecte todas las capitales y grandes centros urbanos de la UE con líneas ferroviarias diseñadas para velocidades superiores a 200 km/h y, en algunos corredores, superiores a 250 km/h cuando sea viable. Ejemplos clave son la ruta Berlín-Copenhague, que se pretende acortar de siete a cuatro horas en 2030, y la conexión Sofía-Atenas, que se espera que funcione en menos de seis horas en 2035.
Decisiones vinculantes sobre la implantación de corredores para 2027
Para garantizar la entrega en 2040, la Comisión se propone establecer decisiones vinculantes sobre la ejecución de los corredores antes de 2027. Estas decisiones definirán los plazos para la eliminación de los cuellos de botella de la infraestructura y designarán las secciones que se construirán para el funcionamiento a muy alta velocidad. Los proyectos de construcción y mejora se están ajustando a las normas de resiliencia y neutralidad climática. Los impactos medioambientales, las emisiones del ciclo de vida y las medidas de adaptación al clima se integrarán en la futura planificación de la infraestructura ferroviaria.
Ampliación total de la red: casi 550 000 millones de euros
Se espera que a finales de 2025 se ponga en marcha una estrategia de financiación específica de la UE. La Comisión calcula que el coste de finalización de la red de alta velocidad RTE-T ascenderá a 345 000 millones de euros, y que la ampliación total de la red más allá de la RTE-T costará hasta 546 000 millones de euros. Según evaluaciones externas, la rentabilidad social del despliegue completo podría superar los 750 000 millones de euros. El marco de financiación incluye subvenciones de la UE, cofinanciación nacional e inversión privada, centrándose en nuevas herramientas financieras y modelos público-privados como la Base de Activos Regulados (RAB) o los sistemas de arrendamiento financiero.
Disponibilidad de material rodante en el mercado de segunda mano
La disponibilidad de material rodante se aborda con medidas para establecer un mercado de segunda mano y prohibir el desguace de trenes de alta velocidad utilizables. La Comisión también tiene previsto revisar las normas de certificación de maquinistas en 2026, con el fin de simplificar las operaciones transfronterizas de las tripulaciones. Esta revisión irá acompañada de la adopción de un nuevo plan de despliegue del ERTMS y de normas armonizadas para las ramas de trenes de alta velocidad.
Entrada de nuevos operadores
Para mejorar las condiciones del mercado, el plan aborda los obstáculos a la entrada de nuevos operadores. La Comisión propondrá cambios en 2026 para permitir un mejor acceso a los sistemas de expedición de billetes y reforzar los derechos de los viajeros en los trayectos en los que participen varios operadores. También se revisarán los cánones de acceso a las vías y el acceso a las instalaciones de servicio. Se exigirá a los administradores de infraestructuras que coordinen las ofertas de capacidad en las rutas transfronterizas de larga distancia, y un cuadro de indicadores hará un seguimiento de la aplicación del plan a partir de 2026.
ERTMS y sistema de señalización uniforme en las líneas de alta velocidad
Las mejoras operativas también forman parte del plan. Se prevé un cambio hacia la estandarización y la automatización digital, haciendo hincapié en la implantación del ERTMS como sistema de señalización uniforme en todas las líneas de alta velocidad. Con ello se pretende reducir la fragmentación técnica y acortar los plazos de aprobación de nuevas composiciones.
La movilidad militar también es un factor
La propuesta de la Comisión incluye la creación de mesas redondas de partes interesadas sobre rutas transfronterizas específicas y el seguimiento de los avances a través de mecanismos de gobernanza de nueva creación. La movilidad militar también se incluye en la agenda de infraestructuras, y se espera que las mejoras beneficien a la logística de doble uso y al transporte de mercancías, además del tráfico civil de pasajeros.
Reducción significativa del tiempo de viaje
Se prevé que los tiempos de viaje en tren entre las principales ciudades se reduzcan a la mitad en varios corredores. Según las estimaciones de los mapas y tablas de datos adjuntos, el viaje de París a Madrid podría reducirse a 6 horas, mientras que el de Lisboa a Madrid bajaría a 3 horas. Bruselas-Berlín se prevé en 5h30, y Praga-Viena en 2h30. Viajes como Atenas-Sofía (actualmente 13h40) se proyectan en 6 horas para 2040.
La Comisión Europea tiene previsto ultimar su estrategia de financiación en 2026, en el marco de una iniciativa más amplia de "acuerdo sobre el ferrocarril de alta velocidad" con los Estados miembros y los inversores. Se espera que el sector ferroviario, los propietarios de infraestructuras y los gobiernos regionales participen en un esfuerzo coordinado para crear la red prevista en los próximos 15 años.