La opción ganadora fue elegida por el Ministerio de Transportes con la expectativa de que el tráfico de larga distancia permaneciera en la superficie y el tráfico regional, cada vez más intenso, se trasladara al subsuelo: "Los túneles se cruzarán a dos niveles en la estación central, bajo la estación principal de ferrocarril. Uno discurrirá bajo los pasos subterráneos existentes hasta el andén, y el otro estará un nivel más abajo", explica el ministro checo de Transportes, Martin Kupka.
La capacidad de cada túnel será de hasta 16 trenes por hora en cada sentido. "Las nuevas rutas ayudarán a separar el transporte de larga distancia del regional. Así se mantendrá la comodidad de los viajes, con un impacto mínimo en el medio ambiente. El coste total estimado de esta opción es de 185.000 millones de coronas checas (unos 7.500 millones de euros)", afirma Pavel Paidar, de Správa železnic (Administración Ferroviaria).
La construcción está prevista entre 2035 y 2047. Según el ministro, la financiación también puede proceder de la llamada cooperación PPP, es decir, la participación de capital privado.