La Unión Internacional para el Transporte Combinado Carretera-Ferrocarril (UIRR) ha señalado que la capacidad de las terminales es un cuello de botella crítico para la expansión del transporte intermodal de mercancías por ferrocarril en Europa. La posición de la asociación se basa en un reciente estudio de la Comisión Europea sobre el potencial de transferencia modal y en el nuevo Reglamento RTE-T, que introduce requisitos vinculantes para las terminales de mercancías multimodales.
El estudio de la Comisión identificó alrededor de 200 000 flujos de transporte de mercancías por carretera de larga distancia con potencial para pasar al transporte intermodal. Sin embargo, la UIRR señala que más de la mitad de las regiones NUTS3 de varios Estados miembros siguen careciendo de un acceso adecuado a las terminales intermodales, lo que limita el uso práctico del ferrocarril para el transporte combinado.
En virtud del marco revisado de la RTE-T, los Estados miembros deben realizar estudios nacionales sobre la capacidad de las terminales antes de julio de 2027 y preparar planes de acción para el desarrollo de las mismas. La UIRR sostiene que las terminales deben considerarse puertas de acceso a la red ferroviaria de la RTE-T, lo que requiere una capacidad de transbordo suficiente, acceso ferroviario para trenes de 740 metros y sistemas digitales para el intercambio de datos.
Según la UIRR, sin una inversión coordinada en terminales y vías de acceso, el número de regiones con un servicio insuficiente de opciones ferroviarias intermodales podría aumentar aún más para 2040, lo que debilitaría el objetivo de la UE de trasladar el transporte de mercancías de larga distancia de la carretera al ferrocarril.