La empresa declaró unos ingresos superiores a los 2.000 millones de euros, lo que supone un aumento del 1,7 %, y un EBITDA de 337 millones de euros.
La ruta Londres-Ámsterdam registró el mayor crecimiento de la red Eurostar, con un aumento del número de pasajeros del 18,3 %. El tráfico en la ruta Londres-Bruselas aumentó un 5,8 %, el de Londres-París un 5 %, y los servicios de Londres a Alemania vía Bruselas un 10 %.
Eurostar ha anunciado que transportó 500 000 pasajeros más en 2025 que el año anterior. Estos resultados se registraron en un periodo caracterizado por la presión inflacionista y los elevados costes de infraestructura, especialmente en el Reino Unido.
El operador realizó un primer pago de 90 millones de euros a Alstom en 2025 en el marco de su programa de inversión en la flota, dotado con 2000 millones de euros. El programa abarca hasta 50 nuevos trenes Celestia, destinados a respaldar el aumento de la capacidad y las rutas previstas, entre las que se incluyen Londres-Fráncfort, Londres-Ginebra y Ámsterdam/Bruselas-Ginebra.
Eurostar también inauguró la nueva terminal transmancha en Ámsterdam en 2025. Estas instalaciones triplican la capacidad de la ruta Londres-Ámsterdam.
Se siguió trabajando en el programa de renovación Ruby para la flota continental PBKA de Eurostar. La empresa también llevó a cabo revisiones de mantenimiento pesado en sus trenes e320 que cruzan el Canal de la Mancha.
Tras la refinanciación de su deuda en 2024, la deuda bruta de Eurostar se situaba en 650 millones de euros a finales de 2025. En abril de 2026, el grupo realizó un pago programado de 130 millones de euros, lo que redujo la deuda bruta a 520 millones de euros.
Eurostar se ha fijado el objetivo de que todos sus trenes funcionen con electricidad renovable para 2030. La empresa también ha dado a conocer una serie de medidas de economía circular, entre las que se incluyen el compostaje de los residuos alimentarios y la redistribución de los productos no vendidos.